Máximo ahorro financiero con una amortización mínima
Cuando su empresa adquiere un activo nuevo para su actividad se puede acoger al incentivo de libertad de amortización. Si sigue estos consejos podrá conseguir un máximo ahorro financiero al aplicarlo.
Tenga en cuenta que el hecho de acogerse a este incentivo no hará que disminuya el resultado contable de su empresa. Seguirá amortizando sus activos normalmente, y en su declaración del Impuesto de Sociedades podrá realizar un ajuste negativo sobre la base imponible, reduciéndola, en el importe del activo que no haya amortizado en contabilidad. Por tanto, a efectos del impuesto, podrá imputar de golpe, como gasto, todo el valor del activo y pagar menos a Hacienda.
Como contrapartida en los ejercicios siguientes, las amortizaciones que su empresa contabilice ya no serán deducibles en el Impuesto de Sociedades, por lo que cada año deberá efectuar un ajuste positivo por su cuantía. De modo que tendrá que aumentar la base imponible y pagará más.
Es decir, lo que le permite este incentivo es retrasar el pago del Impuesto sobre Sociedades sin intereses, haciendo que su empresa obtenga un ahorro financiero.
Tal vez por rutina o desconocimiento lo normal es que, al acogerse a este incentivo, en su contabilidad se amortice en función de los coeficientes máximos que aparecen en las tablas oficiales. Es decir, de la misma forma que si no se hubiesen acogido al incentivo. Lo que provoca que el ahorro financiero que obtiene no sea muy grande.
Para conseguir un máximo ahorro en lugar de aplicar los coeficientes máximos, amortice sus activos según los coeficientes mínimos. Este mínimo resulta de dividir 100 entre el período máximo de amortización que aparece en las tablas.
De esta manera su empresa obtendrá un ahorro financiero superior, ya que tardará más tiempo en amortizar contablemente estos activos y, por tanto, tardará más tiempo en devolver a Hacienda el impuesto que deje de pagar al aplicar la amortización.


